Bueno, pues esta entrada no es más que el último mensaje de este blog en esta “casa”. A partir de ahora la vida del calcetín continúa en un sítio más molón, funcionando mejor y con muchos MUCHOS más colores. Corred a www.enquepiensauncalcetin.com, actualizar vuestros RSS, colgad sábanas de la ventana de vuestro cuarto y ¡seguid leyendo!
Subir un vídeo en Drupal 6
Martes, 5 Mayo , 2009Bueno, hace mucho que no escribo nada sobre mis andanzas en Drupal, y me he dado cuenta que o lo voy escribiendo según supero las cosas o luego no me acuerdo de nada. Así que ahora mismo que acabo de ver un video donde yo lo quería lo dejo escrito, porque tras casi una semana peleándome con ello resulta que no era tan difícil y bastaba con leerse bien rebien las instrucciones y darle un par de vueltas. Espero que quien se encuentre con esto lo tenga más fácil, y para completar está la documentación completa en inglés.
Para empezar, el tema de subir un video en Flash (para otros formatos no sé cómo habría que hacerlo) es mucho más complicado de lo que yo esperaba. Es decir, para subir un video de Youtube o desde otra página es relativamente fácil y basta con un módulo y poner el enlace, pero su queremos subir nosotros un video directamente al sitio Web y ponerle un reproductor, eso ya es más complicadillo. Además, como casi siempre en Drupal (y en diseño Web en general) hay mil formas de hacer las cosas, así que yo voy a explicar cómo lo he hecho yo porque es la forma que me gusta y, sobre todo, la que he conseguido hacer funcionar.
Los componentes
Lo primero, ya lo habrás imaginado, es bajar unos cuantos archivos que tenemos que meter en nuestra Web. En este caso, nos hacen falta:
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Módulo SWFTools (http://drupal.org/project/swftools)
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Los archivos de Flowplayer 3 (http://flowplayer.org/)
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Los archivos de Swfobject2 (http://code.google.com/p/swfobject/)
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Un video en formato .flv, que si estamos probando que la cosa funciona recomiendo que sea algo cortito y que no tarde la vida en subirse.
Haciendo magia
Ahora que tenemos todo, hay que ir subiendo los archivos correspondientes en su sitio. Lo primero es el módulo SWFTools, que no tiene misterio alguno ya que se hace igual que con todos los módulos: subir la carpeta “swftools” dentro de la carpeta “modules”. Cuando termina, tenemos que crear dentro de este módulo dos carpetillas donde vamos a meter los otros archivos que hemos bajado:
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swftools/shared/flowplayer3: en esta carpeta tenemos que subir los archivos flowplayer-3.0.7.swf, flowplayer.audio-3.0.4.swf y flowplayer.rtmp-3.0.2.swf. Leyendo las instrucciones detenidamente, en algún momento decía que flowplayer.audio-3.0.4.swf no funciona bien y que basta con cambiar el nombre a flowplayer.audio-3.0.3.swf. Yo lo he hecho y funciona. Todos estos archivos los tienes a mano en la página del Flowplayer, el primero como parte del paquete básico y los otros dos entre los “Streaming Plugins”. Y, sin leerlo en las instrucciones, he descubierto que si metemos en la carpeta el archivo flowplayer.controls-3.0.4.swf (que está también en el paquete normal del Flowplayer) el reproductor tendrá botoncitos, que si no no aparecen y es una jodienda. Supongo que el tema de las versiones no influirá mucho.
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modules/swftools/sharedswfobject2: Y metemos dentro el archivo swfobject.js. que encontrarás en la página http://code.google.com/p/swfobject/. Este tiene gracia porque se llama igual el de la versión 1 y el de la versión 2, así que asegúrate que bajas el adecuado (y si no, tampoco pasa nada porque al intentar configurarlo todo te dirá que te faltan archivos y te dará el link para ir a descargarlos).
Ahora que tenemos todo instalado, vamos a admin/build/modules y activamos los módulos correspondientes dentro del SWFTools, a saber: SWF Tools, FlowPlayer 3 y SWFObject2. Una vez que tenemos todo instalado, vamos a web/admin/settings/swftools y configuramos todo como nos guste (tamaños, colores y mil cosas más). Sólo son vitales dos cosas: en la pestaña Embedding Options > Embedding methods seleccionar el SWFObject 2 – JavaScript; y en la pestaña “file handling” marcar en todos las opciones que el reproductor a utilizar es el Flowplayer3. El último paso de la instalación, y este es el truqui que me ha llevado a mí días encontrar, es que hay que ir a Formatos de entrada y crear un formato de entrada (yo lo llamo “flash”, siempre original y creativo) marcando la opción SWF Tools filter. Los videos tenemos que subirlos en formato .flv a sites/default/files, o (si nos leemos las instrucciones en la propia pestaña del SWF Tools> file handling> file locations) tenemos que añadir a nuestro archivo settings.php (el que controla todo el tema del Drupal) estas líneas:
$conf = array(
'swftools_media_url' => 'http://anothersite.com/media', // No trailing slashes!
);
Donde ‘http://anothersite.com/media’ se sustituye por la ruta de la carpeta donde vayamos a subir los videos. Y ya sólo nos queda crear el contenido. Vamos a crear contenido, sea una página, una historia o el que nosotros queramos, le cambiamos el formato de entrada al de FLASH y, donde queramos el video, escribimos <swf file=”mivideo.flv”>.
Para rematar, a mí no me salía centrado el reproductor y eso es algo que me quema sobremanera. Así que en la hoja CSS del tema que estemos usando añadimos
/***flowplayer***/
.swftools-wrapper { text-align:center }
Eso lo centra, y ya quien quiera meterse a decorarlo más que se ponga a ello y lo disfrute. Y, sobre todo, si alguien consigue hacer una lista de reproducción con sus botoncitos al lado del reproductor, que lo diga.
Cómo vestirse para salir en Ottawa a -25, y no me refiero a la hora.
Martes, 28 Abril , 2009Madrid, mediados de abril. Voy por la calle y oyes a la gente decir “¡pero cómo puede hacer tanto frío a estas alturas!” y yo sonrío para dentro y pienso “si yo os contara, pequeñuelos…”. Y es que tras haber pasado un invierno en Ottawa la expresión “hace frío” ha cambiado totalmente de significado para mi.

Diciembre + Montreal + tormenta de nieve = Te cagas de frío
Antes de plantarme allí yo ya tenía bastante asumido que iba a hacer bastante frío. Es decir, los canadienses son buenos en los deportes de hielo, siempre aparece todo nevado, la mitad del país está hecha de hielo… pequeñas pistas sobre el clima. Así que yo hice la maleta en septiembre pensando que, si por motivos que no vienen al caso, me quedaba más de las dos semanas que estaban planeadas, tenía que protegerme del frío. Y cuando me preguntaban si estaba preparado para la que me venía encima, que si tenía abrigo y bufanda y demás, yo les contestaba que sí, que en España teníamos de todo eso. Salvo frío.
En noviembre, azuzado por una madre que no quería enterarse por videoconferencia de que su hijo había perdido un dedo del pie, por una chica que no quería tener que contarle por videoconferencia a la madre de su novio que su hijo había perdido un dedo del pie y por un frío que te cagas, mi cacho carne hizo algunas compras que, a la larga, nos han salvado la vida. Y han dado lugar a esta mini-guía de compras invernales para chavales que van a vivir donde Cristo perdió las chanclas y se le quedaron los pies como cubitos.
Antes de empezar, tengo que decir algo sobre los precios. Mi cacho carne tuvo la suerte de contar con la financiera “madre” con créditos a “te he ingresado esto para que pagues las ropas, que te las regalaré yo, anda”, la ayuda benéfica de la asociación Vermontesa “Atomic Aunt” y los cuidados de la división quebecoise de Santa Claus. Pero aun así, en aquella parte del mundo este tipo de ropa es de primera necesidad, por lo que no es muy cara salvo que seas muy pijo. Y, aunque fuese caro, puedo asegurar que merece totalmente la pena. No intentes ahorrarte monedas para jugar luego a los futbolines porque como no te compres guantes de los buenos tus manos se congelarán y caerán, y adiós futbolín. Así que sigue estos consejos.
Calcetines
Todo el mundo que tenga madre y abuela sabe que el frío entra por los pies. Eso es así y no hay más que hablar. Y todo el mundo sabe que en este blog hay un rollo raro con los calcetines, así que nadie se sorprenderá de que abra con este apartado.
Como buen español, lo primero que piensas es que si hace tanto frío te pones dos pares de calcetines y tira millas (porque aquí sólo usamos las millas para esa expresión). Pero eso es un error que te puede costar pasarlo mal un rato (el rato en el que te están amputando el pie), sobre todo si eres un lumbreras de los de culminar la jugada con una bolsa de plástico entre calcetín y calcetín.
Para empezar, te harían falta como 27 calcetines en cada pie para que este truco funcionase en esas temperaturas. Y para continuar, siendo más técnicos, al ponerte dos calcetines lo más probable (seguro si usas la bolsa de plástico) es que alguno de ellos no sea de los materiales adecuados para que tu pie respire, con lo que el pie sudará, el calcetín se calará, el frío congelará el calcetín calado y habrá que amputar.

Sosos, sí, pero en ese punto bien poco me importaba eso.
Así que, siguiendo los consejos de todo el mundo (y habiéndome traído de vuelta todos los dedos de mis pies) yo recomiendo los calcetines de lana Merino, que son cómodos y calentitos. Lo malo es que tienden a ser bastante aburridos en términos de diseño, y eso me tiraba para atrás, pero compensan su nivel de molonería evitando que te corten los dedos de los pies por un coste de unos 7$ el par.
Ropa interior
Por seguir de dentro hacia afuera, vamos con la ropa interior. Y empiezo este apartado con un rotundo “nunca jamás en la vida pensé que me enamoraría de mis gayumbos largos”. Pero es que se convirtieron, sin lugar a dudas, en una de mis prendas favoritas. Gracias a ellos puedes salir a la calle a -25 grados con tus vaqueros y no tener NADA de frío en las piernas.
Personalmente, recomiendo su uso más como “pantalón interior” que como prenda íntima propiamente dicha, que así no necesitas uno para cada día y cuando la gente te dice “hostia, si llevas gayumbos largos” tu respondes “que no, tonto, es que llevo dos pantalones”. Porque una cosa sí hay que reconocer: por mucho que ya no sean como los de las pelis del oeste (los míos ni son naranjas ni tienen ventana en el culo, para resumir), no hay que olvidar que siguen siendo unos calzoncillos que te llegan hasta los tobillos, así que tampoco es cosa de ir fardando por ahí. Los míos, de North Face, costaron unos 30$. Una gran inversión.

Diversas perspectivas del frío.
Y puestos en el tema de “prendas de ropa interior que nunca pensé que me pondría”, ahora vamos a hablar de las camisetas interiores, en este caso de las térmicas. Esto ya es para cuando el frío rasca como el estropajo de aluminio, y en el tema diseño tienes cosas normales, cosas para sentirte embutido como una morcilla que encima transparentan y cosas que servirían para tunear un buen Seat León amarillo. Yo me compré una de 9$, asegurándome de que me quedase ceñida pero sin amorcillarme y de que los tejidos fuesen los adecuados para estar calentito pero transpirar.
Apunte: cuando vas a esquiar, la camiseta térmica, los gayumbos largos y los calcetines térmicos sirven para asegurarte la supervivencia en todo lo referente a no darte de bruces contra un árbol.
Botas
Sí, tú también tienes botas. Pero resulta que las botas que hacen falta para salir a comprar el pan en Canadá tienen que ser impermeables, de materiales que te mantengan el pie a temperatura normal mientras fuera hay -30 grados y de suela que no resbale en la nieve y agarre en el hielo. Por mucho que con ellas te dejen entrar a Pacha, aquí tus Timberland guapas no valen. Ni siquiera las Chirucas de subir a la sierra los domingos.
Así que vete a la tienda, que por unos 100$ tienes un montón de botas, con su Goretex y su Thinsulate para que hagan equipo con tus calcetines y puedas ir de un lado para otro. Obviamente pesan un carajo y es difícil conjuntar materiales contra el frío con un diseño molón, pero son totalmente necesarias. Y para las chicas hay mucha pijería donde escoger, pero cuesta una riñonada… aunque en España tendrías que hipotecar a tu madre para comprar algo así, claro.

Mis botazas. Me las he puesto prácticamente todos los días durante 3 meses.
Manoplas
Sí, sí, he dicho manoplas. No, no he dicho guantes. He dicho manoplas. Yo también me sorprendí de verme con ellas puestas, dado que estaba en frente de un espejo y también veía que tengo más de tres años, pero son geniales. La gracia está en que, mientras el guante envuelve cada dedo de forma independiente, el diseño de la manopla crea una bolsa de aire donde se aprovecha el calor que desprenden la mano y los dedos, creándose una burbuja caliente mucho más práctica a la hora de no perder falanges por congelación. Las que venden en la calle son muy buenas y cuestan entre 10 y 15 dólares. Y siempre encontrarás que alguien ha llevado el diseño de la manopla donde debe estar… yo hice un par de buenos colegas.

Utilidad y diversión.
Gorro y bufanda
Tras dar un par de vueltas por el mundo, he comprobado que en muchos casos (que no en todos) la cabeza es la parte con la que las personas piensan. Así que es necesario protegerla del frío y, aunque puedes intentarlo, necesitarías un calcetín muy grande. Hasta Navidad yo seguí utilizando el gorro chachi que me compré en Polonia (cuando me enfrenté a la avanzadilla del súper frío), pero Papá Noél recibió el bulo, totalmente infundado, de que el amarillo no es un color elegante, así que me trajo un gorro genial con una bufanda a juego (tanto en color como en genialidad).

Merci beaucoup, Père Nöel.
Abrigo
Si no existiésemos los calcetines, éste sería el Rey del Mambo. Con un buen abrigo, que te proteja del frío y sobre todo del viento, está la mitad hecho. Si es bueno, te debería bastar con llevar debajo una camiseta y una sudadera para no tener frío cuando sales a 20 bajo cero. Además eso es bueno porque, otra vez, como te pongas demasiadas cosas y sudes sí que las vas a pasar canutas. Sé que parezco el anuncio de Rexona, pero la transpiración es esencial. Así que aquí sí merece la pena dejarte los cuartos en un buen abrigo, porque además de evitar que mueras congelado debería durarte unos cuantos inviernos, con lo que se rentabiliza. Para los amantes del naranja, que sepáis que en Canadá no está de moda y mi abrigo corrió la misma suerte que el gorro de Polonia: ostracismo, repulsión y comentarios vejatorios.

Dos buenos abrigos felices en Canadá.
Doy por sentado que todos sabemos que hay vaqueros y sudaderas de más calidad que otros y cosas que abrigan más que otras, así que con estos consejos puedo dar fe de que uno puede pasar el invierno en Canadá y no perder ningún dedo ni cualquier otro apéndice. Y sobre todo, queridos amigos canadienses, recordad que animales mucho más evolucionados que vosotros, como el oso polar, pasan de buscarse ropa y lo que hacen en invierno es no salir de su cueva. Ahí lo dejo.
Escrito por dresde
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